La paradoja de las pantallas en la infancia: la mayoría de los padres cree que no deberían usarse, pero su presencia es cotidiana
Una encuesta del Centro UC de la Familia y la Escuela de Trabajo Social UC aplicada a 390 madres, padres y personas cuidadoras de niños y niñas de 0 a 6 años expone una paradoja de la crianza: el 59,7% cree que los niños no deberían usar pantallas, pero en la práctica dos de cada tres las usan a diario. Los resultados se presentarán el 18 de marzo en un seminario “Dispositivos móviles y primera infancia: desafíos desde la evidencia y la política pública”, a realizar en la Facultad de Derecho UC.
Pantallas en la primera infancia: un fenómeno cotidiano
El estudio muestra que el contacto con dispositivos móviles es parte de la vida diaria de una parte importante de los niños y niñas en sus primeros años de vida. Solo el 33,3% de los padres y cuidadores reporta que su hijo o hija no usa dispositivos en los días sin jardín infantil. El resto sí: el 24,6% lo hace entre 30 minutos y una hora, el 16,4% entre una y dos horas, y el 10,3% más de dos horas al día. El entorno educativo actúa como moderador: en días de asistencia al establecimiento, el porcentaje sin uso sube al 41,3%.
El 56% de los niños y niñas que ya usa dispositivos comenzó entre los 1 y los 3 años, y un 6,2% antes del primer año de vida. El 27,2% inició a los 2 años, la edad de inicio más común. Solo el 29,7% de los padres y cuidadores indica que su hijo o hija aún no usa pantallas.
La paradoja de la norma: lo que se cree y lo que ocurre
Uno de los hallazgos más llamativos del estudio es la tensión entre las convicciones de los padres y la realidad que reportan. El 59,7% opina que los niños y niñas no deberían usar dispositivos móviles en absoluto, y otro 19,2% estima que el máximo debería ser menos de 30 minutos diarios. Solo el 0,3% considera admisible más de dos horas. Sin embargo, los propios datos del estudio muestran que al menos la mitad de quienes sostienen esa posición convive con el uso de pantallas en su hogar todos los días.
El sueño, la principal señal de alarma; el vocabulario, el beneficio más reconocido
Las percepciones sobre los efectos del uso de pantallas son matizadas y dependen del ámbito que se evalúa. Respecto a los efectos positivos, el escepticismo predomina en lo físico y emocional: el 37,2% considera que el uso no ha tenido impacto positivo en el bienestar físico, y el 40,5% opina lo mismo sobre la salud mental. Sin embargo, la percepción se invierte al hablar de desarrollo cognitivo (37,7% sí percibe beneficios) y de habilidades sociales y comunicativas (38,2%).
En cuanto a los efectos negativos, la mayoría de quienes reportan uso activo no identifica daños en ninguno de los cuatro ámbitos evaluados. La mayor preocupación se concentra en la salud mental y emocional (25,9%), seguida del bienestar físico (23,6%). Al profundizar en dimensiones específicas, el impacto en el sueño emerge como la alerta más extendida: el 27,2% cree que las pantallas influyen mucho en las dificultades del niño o niña para quedarse dormido. En contraste, el aprendizaje de vocabulario (22,3%) y el reconocimiento de formas, colores y números (22,6%) son los efectos positivos más reconocidos.
Una crianza activa frente a las pantallas: reglas, restricciones y supervisión
Los datos revelan que el uso ocurre en un contexto de mediación parental significativa. El 75,6% de los padres y cuidadores declara supervisar siempre el contenido que ve el niño o niña, y el 64,9% restringe el uso a momentos y condiciones que define. La afirmación con mayor consenso en toda la encuesta es reveladora: el 81,5% está totalmente de acuerdo con bloquear o eliminar contenido inapropiado cuando lo detecta.
El 92,3% establece reglas para el uso de los dispositivos y el 94,6% para el tipo de contenido permitido. En cuanto a restricciones formales, el 56,7% las aplica de forma estricta y el 32,8% de manera moderada. Solo el 5,4% declara no aplicar ninguna restricción. La imagen que emerge no es la de padres que abandonan a los niños frente a una pantalla, sino la de cuidadores que negocian constantemente los límites del mundo digital.
Sobre el estudio
La investigación se enmarca en el proyecto “Percepciones parentales sobre primera infancia ante el mundo digital: peligros y desafíos”, seleccionado en el XXII Concurso de Investigación y Creación para Académicos UC 2025. La convocatoria fue organizada por Pastoral UC, con el apoyo de las Vicerrectorías de Investigación y de Asuntos Internacionales, el Instituto de Éticas Aplicadas y el Centro de Bioética UC. Su eje temático fue “Por una tecnología al servicio de la dignidad humana” (Dignitas Infinita), orientado a promover reflexión académica sobre el uso de la tecnología desde el respeto a la dignidad humana.
El proyecto está liderado por la profesora Carolina Muñoz, Directora de la Dirección de Equidad de Género UC y académica de la Escuela de Trabajo Social UC, e integrado por Antonio López Peláez (académico de la Universidad Nacional de Educación a Distancia, España), Cristián Núñez (académico de la Facultad de Teología UC), Carolina Salinas (académica de la Facultad de Derecho UC y directora del Centro UC de la Familia) y Nicole Elizondo (investigadora del Centro UC de la Familia y coordinadora del proyecto).
Los resultados del estudio serán presentados en el seminario “Dispositivos móviles y primera infancia: desafíos desde la evidencia y la política pública”, que se realizará el miércoles 18 de marzo a las 13:00 horas en el Salón Aquiles Portaluppi de la Facultad de Derecho UC y en el canal de YouTube del Centro UC de la Familia (modalidad híbrida).


