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Inicio Columnas de Opinión Columna La Vocación y la Misión de la Familia en la Iglesia y en el Mundo Contemporáneo
La Vocación y la Misión de la Familia en la Iglesia y en el Mundo Contemporáneo Imprimir E-mail

foto matrimonio Jensen EscuderoEn octubre del año 2014, tuvimos el regalo de ser invitados por el Papa Francisco a participar como auditores del Sínodo Extraordinario sobre los desafíos de la familia. Ahí surgió el título del Sínodo Ordinario, que significa volver a la buena nueva de la familia. El acento pastoral del Papa Francisco se resume en “Permiso, Perdón y Gracias”, son las tres palabras clave para la construcción  e irradiación de las familias en el tiempo actual. El proceso se desarrolló desde los desafíos hacia las oportunidades, donde la familia siempre es una “buena nueva”. 

 

Por Luis Jensen y Pilar Escudero de Jensen
Miembros del Instituto de Familias de Schoenstatt y del Comité Ampliado del Centro UC Familia

 

En octubre del año 2014, tuvimos el regalo de ser invitados por el Papa Francisco a participar como auditores del Sínodo Extraordinario sobre los “Desafíos Pastorales de la Familia en el contexto de la Evangelización” que se desarrolló en Roma. Las vivencias, durante las dos semanas compartidas con los padres sinodales y los participantes en torno al Papa, estuvieron marcadas por sus palabras iniciales: un llamado a la confianza para plantear los desafíos reales, una familiaridad que él irradia a través del saludo cotidiano, el respeto a todos, su capacidad de escuchar. Fue una profunda experiencia de Iglesia universal. Percibimos un sincero anhelo de sintonizar con el querer de Dios para las familias de nuestro tiempo, franqueza y respeto al momento de compartir puntos de vista diferentes, fidelidad al magisterio de la Iglesia y muchas preguntas pastorales. La percepción general es que hoy, más que nunca, los desafíos para la familia son enormes, y que como Iglesia tenemos mucho que crecer en cercanía, acompañamiento y servicio. El trabajo compartido es un camino; una muestra de esto fue la experiencia en los círculos por idiomas durante la segunda semana del Sínodo Extraordinario, donde fuimos a escucharnos y pudimos aportar como laicos. Por todo lo vivido sentimos una inmensa gratitud y ha crecido en nosotros el anhelo de seguir trabajando por el matrimonio y la familia, regalos que son también tareas, así lo experimentamos con fuerza.

 

Con mucha esperanza nos alegramos porque en el contexto de los desafíos y problemas para la evangelización de la familia, temas centrales del sínodo extraordinario, surgieron los elementos para reflexionar juntos sobre la Vocación y la Misión de la Familia en la Iglesia y el Mundo Contemporáneo, nuestro mundo, nuestro ahora, lo que nos toca a cada uno en forma vital. 

 

 Una síntesis pastoral de la propuesta podrían ser las tres  palabras clave para la construcción de cualquier comunidad humana que ha acuñado y explicado el Papa Francisco, especialmente válida para la familia: “Permiso, Perdón y Gracias”. Permiso a toda la realidad que marca actualmente la atmósfera de nuestra cultura; perdón por todo lo que nos falta crecer en acogimiento, generosidad y testimonio en materia de amor esponsal y familiar; y gracias porque tenemos una Iglesia que nos cuida con amor y permanentemente nos regala le presencia amorosa de Dios tanto con su palabra como con su gracia sacramental, y nos muestra un camino precioso a través del amor humano, que tiene su máxima expresión en el matrimonio y la familia, como lo reafirman las enseñanzas y propuestas pastorales de estos dos sínodos.

 

Con permiso, perdón y gracias ¿cumple la familia su misión en el mundo contemporáneo? Estamos convencidos que se facilita enormemente la realización de la vocación,  estas palabras generan una actitud que ayuda a poner siempre a la persona al centro,  facilita el encuentro, fortalece la construcción del vínculo personal entre cada miembro de la comunidad y, desde ahí, se puede llegar al encuentro más profundo y vital en la fe. Es ese encuentro personal el que transforma  la vida y hace que nuestro caminar sea el de discípulos misioneros.

 

Ya han pasado meses desde este encuentro, el Papa Francisco en el intertanto nos regaló Amoris Laetitia, exhortación extensa, donde en forma personal desarrolla todos estos aspectos, respetando el espíritu sinodal de hacerlo junto a los obispos, con los aportes entregados en las diferentes instancias vividas y compartidas en los dos sínodos y sus respectivos procesos. Agrega además sus aportes originales sobre el amor conyugal en el capítulo central y sobre espiritualidad en el final. Confirma todo lo enseñado por la Iglesia en su lenguaje cercano y cálido. Todo esto es un envío, una reflexión para que los que estamos tratando de vivir nuestro matrimonio como Cristo lo enseñó, tomemos conciencia que contamos con las gracias de nuestro sacramento para  continuar el proceso  que se ha ido enriqueciendo desde el Concilio Vaticano II y nuestro Papa Francisco lo ha acelerado en el contexto pastoral. Si  cada matrimonio realiza su vocación y hace suya su misión, la familia será el fundamento de todo lo humano, cada comunidad eclesial será una familia de familias y en el mundo cultural y social se establecerá un nuevo orden como corresponde a un pueblo de Dios.

 

 

Centro UC de la familia - Avenida Libertador Bernardo O`Higgins 340, primer piso, oficina 15 - Teléfono: 56 (2) 2354 21 52 - Correo: centroucfamilia@uc.cl