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Adultos Mayores en Chile: una realidad que hay que enfrentar Imprimir E-mail

Cecilia CorbalanPor Cecilia Corbalán,
Coordinadora Ejecutiva Centro UC de la Familia
Conductora del Programa “Construyendo Familia” de Radio María

 

El rápido cambio demográfico que vive Chile en la actualidad llevará a que una de cada cuatro personas sea mayor de 60 años en el 2050. En este marco, uno de los temas que se tocó recientemente en el programa “Construyendo Familia” de Radio María, fue el del Adulto Mayor y su inclusión en la sociedad chilena.

 

La primera especialista invitada al programa a hablar sobre este tema fue María Paz Carvajal, quien es Socia Directora de “60 y más Consultores”, una iniciativa que se preocupa de incentivar la inserción de los adultos mayores tanto en las empresas como en la sociedad toda. En 60 y Más acompañan a las organizaciones a enfrentar los desafíos emergentes de una sociedad longeva, ofreciendo estrategias prácticas e innovadoras que permitan gestionar la edad y derribar la barrera etaria en el trabajo. 

 

Por otra parte, estuvo también en el programa la enfermera matrona Alejandra Araya, profesora de la Universidad Andrés Bello, con un Postítulo en Geronto-Geriatría de la Pontificia Universidad Católica y un Doctorado en Filosofía en Enfermería de la Universidad de Illinois. La profesora Araya se centró en el tema de cómo se aborda la fragilidad de las personas mayores y si esto es una prioridad para el país.

 

Ambas expertas tienen una mirada crítica sobre cómo la sociedad chilena está enfrentando el tema de la vejez. A pesar de que hace mucho tiempo que se sabe que nuestro país está envejeciendo a pasos agigantados, ambas coinciden en que ni a nivel de Estado ni a nivel de Sociedad Civil se ha tomado conciencia y, por lo tanto, los adultos mayores siguen siendo un tema invisible, sin políticas públicas que apunten a incluir a las personas de la Tercera Edad en los distintos ámbitos de la sociedad.

 

La percepción que generalmente se tiene de las personas mayores es que ya no son útiles, especialmente en el mundo laboral. Hoy se valora mucha más la juventud. No se toma en cuenta que las personas mayores tienen mucha experiencia y sabiduría que aportar. Normalmente, se deja fuera de los puestos laborales a las personas que tienen más de 50 años. Ni imaginarse que vayan a contratar a alguien que postule con 60 o más.

 

Es por eso que iniciativas como la que lleva adelante la Consultora “60 y más” son tan necesarias, pues ellos se preocupan de trabajar, al interior de las empresas, estrategias que permitan valorar la experiencia y trayectoria de los adultos mayores. Implementan programas de transición hacia el retiro laboral, programas de transferencia de conocimiento y aprendizaje continuo, en los cuales las personas que se acercan a la jubilación entregan sus conocimientos a los jóvenes que vienen ingresando a la organización.

 

Otro dato importante es que, según la Encuesta de Calidad de Vida en la Vejez, elaborada por la UC y la Caja de Compensación Los Andes, muchos de los adultos mayores que jubilan necesitan seguir trabajando para poder mantener un estándar de vida concordante con el sueldo a la hora de jubilar, considerando los bajos montos de las pensiones actualmente en Chile. Los resultados de la encuesta señalan que 1 de cada 4 jubilados está empleado y que el 66% de los que trabajan lo hacen por necesidad.

 

Sin embargo, hay otro problema que afecta aún más a los adultos mayores, según las expertas que participaron en el programa “Construyendo Familia”, y es el de la soledad. Sabemos que el ritmo acelerado de la vida actual no nos permite dedicarle el tiempo que se merecen a los abuelos de la familia. Ellos lo entienden pero, lamentablemente, el sentimiento de soledad los va afectando no sólo anímicamente sino también a nivel de la salud física. El Papa Francisco nos llama, en su Exhortación Apostólica Amoris Leatitia, a despertar el sentido colectivo de gratitud, de aprecio y de hospitalidad y que se haga sentir al adulto mayor como parte viva de su comunidad.

 

Existen múltiples organismos tales como municipios, institutos culturales, organismos estatales, fundaciones, etc., en donde se ofrecen instancias de esparcimiento para los adultos mayores. Se los debe incentivar a participar pues eso los ayudará a mantener la mente activa y a sentirse acompañado por sus pares.

 

Sin embargo, lo más importante es que la familia tome conciencia de que es vital que el anciano se sienta parte de su núcleo familiar, aunque sea sólo con contactos telefónicos, por watsap, o con breves visitas, de forma que se sienta considerado y no sienta que lo echaron al olvido.

 

La Familia es y ha sido considerada siempre como lo más importante para las personas. Y esto, especialmente, cuando llega la Tercera Edad.

 
Los recursos de la familia para la educación Imprimir E-mail

Malva Villalon Bravo webPor Malva Villalón
Miembro Comité Ejecutivo Centro UC de la Familia
Profesora Titular Fac. Educación UC

 

No resulta nada novedoso saber que el nivel de rendimiento en las pruebas del SIMCE 2016 se ordenó según el nivel socioeconómico de las familias de los estudiantes. De esta manera, los estudiantes de nivel socioeconómico bajo, cuyos padres tienen menos años de educación y los ingresos más bajos dentro del total de la población, lograron los niveles promedio más bajos de aprendizaje y los estudiantes de nivel socioeconómico más alto, cuyos padres tienen una mayor educación y los ingresos más altos, los promedios de aprendizaje más altos en todas las áreas evaluadas. Este antecedente se repite todos los años en los resultados de las evaluaciones de los aprendizajes escolares, tanto nacionales como internacionales y así lo destacan los informes que dan cuenta de ellos y se difunden en todos los medios de comunicación. 

 

La presentación de los resultados de estas pruebas nacionales y también de evaluaciones internacionales en las que participa Chile, como PISA, realizada cada tres años por la OCDE, se refieren mayoritariamente a los promedios alcanzados por los estudiantes en cada uno de las áreas curriculares evaluadas, como lenguaje o matemática. La atención a los promedios no suele complementarse con antecedentes acerca de la diversidad de resultados que hay detrás de cada resultado promedio del grupo. Este análisis muestra que en todos los grupos socioeconómicos hay estudiantes que alcanzan un rendimiento alto, aunque varíe el número de ellos dentro de cada grupo. Esto indica que no es el nivel socioeconómico de la familia el factor decisivo en estas diferencias en los aprendizajes. La pregunta que surge de este análisis es ¿Cuáles son los recursos de la familia que favorecen el aprendizaje escolar?

 

La investigación de los factores familiares que influyen en el desempeño escolar ha confirmado que no es el nivel de estudios de los padres y tampoco sus ingresos los que influyen directamente en los resultados de aprendizaje de sus hijos, sino otros factores. Entre estos factores está la calidad y la frecuencia de las conversaciones entre adultos y niños, el número de libros en el hogar y dentro de ellos, el número de libros infantiles. Estos factores están asociados al nivel educacional de los padres y al nivel de ingresos, de tal manera que son los padres con mayor educación y mayores ingresos los que cuentan, en su mayoría, con un mayor número de libros en su hogar y entre ellos, con libros infantiles, si se los compara con los hogares menos favorecidos en estos aspectos. También las conversaciones con los hijos son, mayoritariamente más frecuentes y más complejas en estos hogares. Sin embargo, en todos los niveles socioeconómicos, existen contextos familiares en los que existen estas prácticas y son valoradas por los padres. 

 

Las investigaciones han mostrado que las experiencias de lectura compartida entre padres e hijos y las conversaciones que pueden generarse en torno a ellas contribuyen al desarrollo del lenguaje oral y escrito de los niños y jóvenes y a través de él, a desarrollar mejores estrategias de comunicación y una mejor preparación para los aprendizajes escolares y la participación social. El desafío que se plantea a partir de esta evidencia es cómo promover y apoyar estas experiencias y recursos en las familias chilenas, que son actualmente muy limitadas en todos los niveles socioeconómicos, pero muy especialmente en las de menores ingresos. Desde la última década del siglo pasado ha existido un aumento sistemático y sostenido de programas públicos y privados dirigidos a mejorar los recursos y las oportunidades de lectura de la población, desde los primeros años. Los mejores resultados de los estudiantes y especialmente los avances de los sectores más vulnerables en el dominio de la competencia lectora muestran el impacto positivo de estas iniciativas y han convertido al país en un referente dentro de la región. Sin embargo, los avances logrados son aún insuficientes para responder a las demandas de comprensión lectora de la sociedad de la información y se requiere de un mayor fortalecimiento de estos recursos en las familias. 

 
13 reasons why: la importancia de la familia Imprimir E-mail

ankePor Angelina Dois
Miembro Comité Ejecutivo Centro UC de la Familia
Profesora de la Escuela de Enfermería UC

 

13 reasons why  es la nueva serie de Netflix basada en la novela Jay Asher, que cuenta la historia de Hannah Baker, una adolescente de 17 años que dejó 13 grabaciones en casete describiendo las razones que la llevaron a suicidarse. 

 

Esta serie ha encendido las alarmas de distintas agrupaciones y de la sociedad civil abriendo el debate en torno a si es recomendable o no que la serie sea vista por los adolescentes, en especial en aquellos casos en que estos se encuentre en una mayor condición de vulnerabilidad. 

 

Entre los argumentos en contra de la serie televisiva se plantea que la presentación continua del tema en un medio de comunicación masivo, con actores y productores populares y una música atractiva, permite a los adolescentes naturalizar sus pensamientos autodestructivos, volviéndolos posibles de ejecutar. Otro tema relevante es que la serie no incentiva a buscar ayuda profesional cuando se están teniendo pensamientos suicidas, sino que promueve que los jóvenes evadan a los adultos lo más posible y no les hablen de sus problemas. Tampoco se muestra el real impacto que el suicidio de una persona tiene en el resto de la gente a su alrededor y lo que es aún más peligroso, se trata la idea del suicidio desde una óptica romántica y “farandulera”, ya que lo muestra como una forma de enviarle un mensaje a las personas involucradas, incluso construyendo la fantasía de alcanzar la fama a partir de un final heroico. En ese sentido, no es posible predecir si la serie y la escena del suicidio va a ser vista por el espectador como consejo o como una petición de ayuda.

 

Sin embargo, más allá de estas observaciones, el fenómeno se ha instalado en nuestros hogares. Además, debe tenerse en cuenta que es poco probable que los adolescentes sigan las recomendaciones de no ver la serie como también es improbable que los padres tengan el control absoluto respecto de asegurase que sus hijos no tengan acceso a ella y, por lo tanto, más que combatirla debe entenderse que la serie ofrece una oportunidad para abrir el diálogo en familia.

 

El suicidio en adolescentes es un tema que preocupa. La tasa de suicidios en jóvenes chilenos va en aumento cada año, posicionándose en el segundo lugar de los países de la OCDE, y en la tercera causa de muerte de adolescentes en todo el mundo. Según datos del Ministerio de Salud de Chile, las muertes auto provocadas en población de 10 a 19 años alcanzarán los 12 casos por cada 100 mil habitantes en el año 2020. 

 

Los intentos de suicidio suelen ocurrir durante crisis vitales asociadas a conflictos interpersonales y situaciones de aislamiento social. La adolescencia, según diversos estudios, es un periodo en el que existe un incremento de la carga de presiones o responsabilidades individuales, que unido a la inexperiencia e inmadurez de los jóvenes puede traducirse en momentos de angustia, soledad y frustración, que propician factores de riesgo para cometer un acto o conducta suicida.

 

Aislamiento, tristeza, rabia, intranquilidad, desesperanza, descuido en la apariencia física, cambios repentinos de conducta y de estados de ánimo, conversaciones sobre la muerte y sentimientos de vacío e antecedentes de conductas de automutilación pueden ser parte algunas de las señales de alerta para los padres respecto que algo no está bien en la vida de sus hijos.

 

Existe suficiente investigación que releva que la familia cumple un rol fundamental en el desarrollo psicológico de la persona, en tanto cuide y proteja a sus miembros, promoviendo el desarrollo de competencias personales, como autoestima positiva y bienestar emocional. La integración familiar y la satisfacción con el funcionamiento familiar serían, entonces, factores que protegen de la conducta suicida y de enfermedades mentales. Del mismo modo, los estilos parentales positivos y de aceptación, la calidad en la relación con los hijos, la amabilidad, la contención, la regulación escolar y el monitoreo parental se relacionan con una menor ideación suicida en adolescentes. 

 

De acuerdo al Ministerio de Salud de Chile, en el desencadenamiento de la conducta suicida están presentes dos factores psicosociales:

a)La ocurrencia de acontecimientos vitales negativos que se perciben como muy disruptivos, incontrolables y perturbadores.

b)La disminución del soporte social, ya que se ha observado que las personas que realizan intentos de suicidio suelen tener una escasa red social, en lo que se refiere a amistades y relaciones significativas, pertenencia a grupos u organizaciones, y frecuencia de contactos interpersonales. Además, las personas más aisladas y sin apoyo son las que presentan las tentativas de suicidio más severas. 

 

Algunas de las situaciones que pueden desencadenar crisis suicida en los adolescentes son:

Decepciones amorosas y amores tormentosos.

Malas relaciones con figuras significativas (padre, madre o profesores).

Problemas familiares.

Excesivas expectativas de los padres que sobrepasan las capacidades del adolescente.

Embarazo no deseado u oculto.

Acoso o abuso sexual por parte de figuras significativas.

Violación

Separación de amigos, compañeros de clases, polola/o.

Muerte de un ser querido.

Pérdida de figuras significativas por separación, muerte o abandono.

Padecer una enfermedad física grave.

Periodos de exámenes.

Estar sometido a amenazas de muerte o golpizas.

Estar involucrado en una situación de burlas continuadas.

 

Ante esta realidad, debe tenerse en cuenta que la persona que presenta una conducta suicida vive un sufrimiento emocional intenso que se sostiene en una profunda desesperanza ante el futuro, acompañada de la percepción de la muerte como única salida ya no cuenta con los recursos psicológicos necesarios para hacer frente a la situación. 

 

Una realidad que dede tenerse en cuenta es que sobre el 80% de quienes se  suicidan expresan  sus ideas de suicidio previamente. Señales de advertencia a las que los padres y familiares deben estarse atentos son:

-Insinuación acerca de cómo sería la vida si ellos ya no estuvieran con frases del tipo “Nada me importa”, “cuántas personas vendrían a mi funeral”, “ a veces quisiera solo dormirme y no volver a despertar”, “Todos estarían mejor sin mí", “no tendrás que preocuparte por mí por mucho tiempo”.

-Mencionar sentimientos de desesperanza o de culpa

-Retraerse de amigos o de la familia

-Escribir canciones, poemas o cartas sobre la muerte, la separación y pérdida

-Empezar a regalar objetos valiosos a hermanos o amigos

-Perder el deseo de participar en cosas o actividades predilectas

-Tener dificultades para concentrarse o pensar con claridad

-Mostrar cambios en hábitos de alimentación o de dormir

-Participar en comportamientos riesgosos

-Perder interés en la escuela o en los deportes

 

¿Cómo prevenir el suicidio durante la adolescencia?

El fortalecimiento de los recursos psicológicos de los jóvenes es una estrategia de promoción a la salud y de prevención del suicidio. No todos los jóvenes que han vivido situaciones difíciles intentan suicidarse, por esta razón, una forma de prevenir el suicidio en los adolescentes es fortaleciendo sus recursos personales para que puedan tener más herramientas para enfrentar las situaciones, problemas que experimenten, como serían los problemas con la familia, problemas con los amigos y problemas consigo mismo. Entre los recursos que la psicóloga María Elena Rivera Heredia sugiere que deberían promover es posible mencionar en el área afectiva  el autocontrol y la recuperación del equilibrio, así como el manejo del enojo y de la tristeza. En el área social, las habilidades para pedir ayuda a personas, grupos e instituciones con las que se relación. A nivel familiar promover la sensación de unión y apoyo en la familia, la expresión de emociones y el ambiente familiar cordial, donde los conflictos o dificultades sean poco frecuentes 

 

A partir de lo anterior, es posible recomendar a los propios adolescentes, así como a sus padres y profesores, trabajar en el desarrollo de los siguientes aspectos: 1) enfrentar los problemas, 2) tolerar la frustración, 3) encontrar aspectos positivos de las situaciones adversas, 4) levantarse después de haber caído, 5) evitar que la tristeza o el enojo sean emociones que estén presentes demasiado tiempo en sus vidas, 6) ser solidarios con sus propios padres, hermanos y amigos, 7) pedir ayuda cuando lo necesiten, 8) tener la capacidad de recibir el apoyo cuando se les da, 9) aprender a dedicar tiempo y a disfrutar tanto el trabajo o estudio como la diversión

 

Aun así, si nos encontramos frente a una persona que se encuentra en riesgo de cometer un acto suicida debe tenerse en cuenta que:

1.SIEMPRE hay que creerle a la persona que manifiesta la intención o la idea de suicidarse. No es conveniente pensar que lo que esa persona busca es llamar la atención. Cualquier amenaza de suicidio debe ser tomada en serio

2.Nunca dejar sola a la persona, debe sentirse acompañada y debe ser llevada a un centro de salud ya que necesita recibir ayuda profesional.

3.Tomar medidas para disminuir los riesgos, alejando los objetos que puedan servir para realizar el acto suicida. 

4.Evitar juzgar y hacer sentir culpable a la persona, por el contrario, se debe generar un espacio de confianza, de escucha y de contención

5.No desestimar sus sentimientos

6.Hablarle en forma tranquila y pausada y expresarle apoyo y comprensión

7.Permitirle la expresión de sentimientos 

 

Como plantea Bobes, Giner y Saiz (2011), “el  suicidio no es un problema moral, quien intenta suicidarse no es cobarde ni valiente, sólo una personas que sufre, que está desbordada por el sufrimiento y que no tienen la más mínima esperanza en el futuro”. 

 

 

Publicado el 2 de junio de 2017 en Diario La Tercera

 

 
Proyecto de aborto en tres causales: un retroceso en la tutela de la persona Imprimir E-mail

CarmenDominguezPor Carmen Domínguez
Directora del Centro UC de la Familia

 

El principio cardinal sobre el que se asienta todo nuestro ordenamiento jurídico es el reconocimiento del respeto absoluto a la dignidad intrínseca de la persona, de la cual emana un catálogo de derechos y garantías que persiguen, entre otros, velar  por la integridad de aquellos más débiles, de los que no pueden defenderse por sí mismos, incluyendo, en primer lugar al que “está por nacer” que es como el derecho chileno denomina a la criatura que está en gestación.

 

Hoy, este principio esencial se ve gravemente amenazado con la aprobación en el Senado, el pasado 25 de enero, de la idea de legislar sobre  el proyecto de interrupción del embarazo en tres causales y que permitiría la realización de abortos en caso de inviabilidad fetal, riesgo de vida de la madre y violación.

 

Esta propuesta supone una involución de nuestro ordenamiento jurídico, puesto que se contradice radicalmente con los principios de cuidado y defensa de la persona, protección concedida desde la concepción como ya hemos señalado. Este principio de protección al que está por nacer forma parte de la tradición jurídica de nuestro país pues se inicia con el Código Civil de 1855 y se ha visto reforzada a través del tiempo en todos las materias donde su tutela se hace relevante (penal, laboral, etc.) y se verá elevada a rango constitucional en la Constitución vigente. Por lo mismo, introducir el aborto en Chile supone romper, de forma grave, esa tradición que nos ha caracterizado como país.

 

Además,  no sólo desampara a aquel que está por nacer, sino también a aquellas mujeres que se encuentran embarazadas a las que se refiere el proyecto de ley y que, obviamente, están sometidas a una situación límite en los tres casos contemplados por él. Ese es el  contexto que las empuja a enfrentarse a la alternativa de concretar un aborto.

 

Desde este punto de vista, el proyecto se desliga de darles debida protección y abandona a aquellas mujeres, endosándoles la carga de decidir si eliminar o no al hijo que han concebido. En vez de ofrecer acompañamiento y alternativas que no las pongan jamás en esa tesitura, el Estado opta por permitir que se encuentren en ella a sabiendas de que en nuestro país existen alternativas plenamente viables, que le permitirían evitar llegar al aborto en  cada una de las causales a la que refiere el proyecto.

 

Con respecto a la primera causal, la praxis médica chilena ha sido suficiente hasta hoy para resolver esta tensión, pues, frente al riesgo real y cierto de la muerte inminente, se permite realizar acciones cuyo objetivo sea evitar la muerte materna aunque ello pueda tener como efecto no querido la muerte de su hijo. Por tanto, si a consecuencia de ello se llegase a producir la inevitable pérdida del nasciturus es preciso comprender que tal conducta no es, bajo ningún concepto, una práctica abortiva y, por lo mismo, no se encuentra sancionada en nuestra legislación. De hecho, se realiza frecuentemente en Chile y sin que hasta ahora ningún médico haya sido sancionado por ello.

 

En relación a las otras dos causales que contempla el proyecto, podemos encontrar sistemas de acompañamiento médico vigentes y con resultados probados, que le permiten a la mujer llevar a término el embarazo con la menor afectación posible a su integridad física y síquica. De ahí que no sea posible asegurar que la única solución posible para estas situaciones ya mencionadas sea la de permitir dar muerte a su propio hijo.

 

Estamos entonces frente a actos evidentes de desprotección a la madre embarazada. Y, al desprotegerla, se infringe el principio de igualdad, porque se le asigna una carga notoriamente injusta, si se tiene presente desde que se reconoce que está en una situación límite o dramática, no puede hablarse de un auténtico marco de plena autonomía. O, al menos, debe concederse que existe una duda razonable de si ella se encuentra dentro de contexto posible para hablar de una plena autonomía. En efecto ¿puede afirmarse que la mujer cuya vida está en riesgo, que aquella a la que se le ha representado que su hijo tiene riesgo grave de morir o a una que ha sido violada tiene una real oportunidad de optar en estos casos libremente? Es indudable que no, por las propias premisas sobre las que el proyecto razona: son situaciones dramáticas. Si es así, endosarle la carga de decidir es agravar la situación en la que se encuentra.

 

Otro comentario que suscita este proyecto de ley, no menos importante, es que no se han planteado las formas concretas en que se dará aplicación a la práctica del aborto que se pretende autorizar. Hasta el momento, el proyecto guarda silencio sobre las técnicas por medio de las cuales se materializarían estos hechos, lo que resulta necesario de transparentar ante la gran cantidad de métodos diversos que existen y cuya  práctica agrava, en muchos casos,  el sufrimiento fetal.

 

A este respecto es importante recordar que el Artículo 19 número 1 de la Constitución establece que “se asegura a todas las personas el derecho a la vida y a la integridad física y psíquica de la persona” incluyendo que “la ley protege la vida del que está por nacer” y que en todos los casos “se prohíbe la aplicación de todo apremio ilegítimo”, y que a la vista del Código Penal se sanciona como tortura.

 

Ante esto, es un requisito vital que el legislador se haga cargo y se pronuncie sobre las técnicas que se utilizarían, ya que la crueldad de los distintos métodos es variable, muchas de ellas causantes de un gran sufrimiento para el no nacido.

 

Por todo lo anterior es que urge insistir en la necesidad de mantener el  compromiso de nuestro país con la  protección a la vida y abogar por que se siga honrando, desde el inicio de la persona en la concepción, durante su  pleno desarrollo y hasta su fin en la muerte natural. 

 
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